Como ya venía repitiendo en los post anteriores, al parecer, las acciones tocaron el piso el viernes antepasado (10 de octubre). Este día el Dow Jones tocó los 8.000 puntos, el IPSA de Chile bajó hasta los 2.000 puntos y el Ibovespa cerró en 33.000 puntos .
En un mercado tan volátil y con tanto temor, es casi imposible hacer predicciones. Además se trata de un escenario nuevo para 99% de los inversionistas (me incluyo), donde ni los fundamentos ni las resistencias técnicas son respetadas. Uno tiene la impresión de lo que está malo, puede empeorar aún más. Sin embargo, algo me llamaba la atención: el VIX.
El VIX mensura el costo de comprar opciones de venta (put) como un seguro contra eventuales caídas del índice Standard Poor’s 500. O sea, cuanto más alto el VIX, más caras son las “primas” a pagar por este “seguro”. El VIX durante casi toda la semana mantuvose sobre los 70 puntos porcentuales. Eso quería decir que el pánico estaba en un nivel preocupante y que los inversionistas estaban dispuestos a pagar primas muy caras para protegerse de los riesgos de caídas más acentuadas.
Los gobiernos habían hecho todos los esfuerzos para inyectar liquidez al mercado, respaldar las instituciones financieras más importantes y garantizar los depósitos en cuenta corriente. Y los resultados se hacían notar en los mercados de dinero, donde la LIBOR (tasa que los bancos prestan plata entre si) había bajado algunos puntos desde la máxima. Entonces quedaban dos opciones: o la volatilidad explotaba y el mercado colapsaba o veríamos una baja brusca de la volatilidad, así como lo vimos con el petróleo hace algunos meses.

Pues bien, el factor que gatillara una de la volatilidad no se consumó y hoy el VIX bajó más de 17 puntos para finalmente cerrar a 52.7 por ciento. Todavía estamos en niveles altísimos de incertidumbre y basta que un pésimo dato de empleo o la insolvencia de un gran banco (quedan pocos) o una importante empresa para encender el barril de pólvora otra vez. Pero, existe la posibilidad (no la garantía) que el mercado tocó su fondo aquel viernes.
No quiere decir que las acciones volverán a subir como antes. Personalmente, creo que nos toca un par de años difíciles antes de un repunte consistente de la economía y, por ende, de la acciones. Más, para aquellos inversionistas de largo plazo, es un buen momento para comprar aquellas empresas sólidas (utilidades positivas) que han perdido mucho valor bursátil (miren el valor/libro histórico).
Como dice el gran inversionista Warren Buffett : “tenga medio cuando hay mucha codicia, tenga codicia cuando hay mucho miedo”.