Incluso en un horizonte de atiborrado de obras de construcción gigantes, el Burj Dubai se destaca.

En septiembre de 2007, superó el récord de 31 años del CN Tower en Toronto para convertirse en la estructura suspendida más alta del mundo. Cuando se complete en el 2008, la torre de Dubai será el edificio más alto en cada categoría y albergará uno de los primeros hoteles de Giorgio Armani.
Esta es la clase de obsesión de Dubai: tener lo más grande de esto, lo más grande de aquello, lo más ostentoso de aquella otra cosa. Los promotores inmobiliarios tienen diseños para el mayor centro comercial, el mayor parque temático, el primer hotel de lujo sumergido y un archipiélago artificial que se espera sea visible desde el espacio.
Dubai parece una amalgama única de Hong Kong, Riad y Las Vegas. Sin duda esta cualidad –gigantescos hoteles temáticos y un sinnúmero de sitios de construcción que emergen del desierto- – explican el interés de Donald Trump. La torre de 48 pisos de Trump Organization incluirá alrededor de 660 habitaciones de hotel y apartamentos de condominios.
De hecho, han estado hablando acerca de la implosión de los mercados inmobiliarios durante años, sin resultados. Según suben los precios del petróleo y Dubai, uno de los siete principados que componen los Emiratos Árabes Unidos, diversifica su economía, continúa confundiendo a los escépticos.
Todos tenemos un par de temas favoritos, causas o lentes retorcidos con los que contemplamos problemas complejos. Uno de los míos es la extraña correlación entre los proyectos edilicios más altos y las crisis financieras.
Ocurrió en Kuala Lumpur en 1997, Chicago en 1974, Nueva York en 1930 y en tiempos bíblicos en la Torre de Babel. Una coincidencia inusual quizás, y aun así la propensión de la humanidad al exceso arquitectónico ha sido una señal ominosa y fiel de crisis.
Los rascacielos que rompen récords pueden decir mucho tanto del orgullo y la riqueza como de la ambición y la tecnología. ¿Es Dubai un milagro de desarrollo? ¿O es el centro de una burbuja de activos árabe atada a los precios exorbitantes del petróleo? Al menos por el momento, parece ser lo primero.
El aumento de los precios del petróleo puede ser más secular que cíclico. Tan solo la demanda de China e India casi lo garantizan. Los funcionarios señalan que los ingresos por petróleo representan solo 6 por ciento de producto interno bruto de Dubai. Aun así, no está claro si sus sectores de la banca y del turismo compensarían un colapso del petróleo.
Afortunadamente para Dubai, es probable que los precios del petróleo se mantengan altos. Asimismo, buena parte de los ingresos petroleros se invierten en el país. La bonanza de Dubai no se financia con deuda de la misma manera en que ocurrió con las anteriores en Asia y Occidente; se financia con algo más cercano a una participación de capital, emisión de acciones.
Dubai está intensificando las gestiones para atraer más IPOs. El tamaño pequeño de la bolsa de Dubai explica porqué fluye tanto dinero a la propiedad. Dubai está procurando cambiar las cosas, entre ellas construyendo un mayor mercado de bonos.
En un mundo peligroso repleto de riesgos geopolíticos, Dubai podría considerarse una “Zona Verde” para la inversión en Oriente Medio. Atraer efectivo de inversores musulmanes es solo parte del impulso; la otra parte es atraer los mayores inversores institucionales de Nueva York, Londres y Tokio.
Para sostener la bonanza, Dubai necesita vencer al sistema y seguir diversificando su economía, por así decirlo; tiene que superar su maldición del rascacielos.
Opinión del gran periosdita : Mathew Pesek! Thxs! :D