Este post es dedicado a los jóvenes profesionales que así como yo cometieron o cometen errores al administrar el primer sueldo, o el segundo, tercero, etc.. . :D
Para los jóvenes universitarios recién graduados el primer empleo profesional representa el paso inicial de su independencia financiera. Pero con esa independencia también llega la responsabilidad de administrar un salario que puede parecer una fortuna para quienes, durante años, vivieron con un limitado presupuesto en el campus de la universidad.
Muchas veces estos jóvenes comienzan a gastar sin pensar mucho en los impuestos, en su situación familiar, ni en sus deudas de préstamos estudiantiles o de tarjetas de crédito. Tan sólo en tarjetas de crédito, un recién graduado universitario en Estados Unidos acumulaba el año pasado una deuda promedio de US$7.831, según datos de la firma administradora de préstamos estudiantiles Nellie Mae.
Se aconseja a los jóvenes que dediquen un tiempo a analizar la información sobre su salario y beneficios de la empresa, incluyendo la cobertura médica, así como un recuento de todas sus deudas. De esta forma, se puede crear un presupuesto que incluya, entre otros, el pago mensual de los adeudos y de los gastos en transporte, comida y ropa de trabajo.
Una vez que determinen el dinero disponible pueden pedir a su empresa que destine un porcentaje del sueldo mensual a un fondo de APV o cuenta 2 de una AFP.
Cuando se invierte en los mercados bursátiles el tiempo es su mejor aliado. Debe hacerlo a largo plazo con dinero que no necesite por lo menos en tres años. Entre más tiempo pase, más aumentarán las posibilidades de obtener un mayor rendimiento.
Hay que tener presente que invertir siempre conlleva riesgos, por lo que una palabra clave es diversificación: seleccionar diferentes instrumentos financieros para equilibrar los niveles de riesgo. Una buena forma de empezar es precisamente por medio de los fondos mutuos, ya que muchos no requieren grandes cantidades iniciales y ofrecen la oportunidad de invertir en acciones de diversas empresas.
A partir de ahí, podrán plantearse metas a mediano y largo plazo, como las vacaciones que no habían podido permitirse antes, la compra de un auto o incluso una casa.
Muchos consideran erróneamente que son muy jóvenes para pensar en un presupuesto o que su salario no es suficiente para organizar un plan de gastos. Pero cuanto antes se pongan metas, antes las cumplirán.

