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¿Champaña más barata que vinagre? huele a burbuja: Por Mark Gilbert

Thursday, August 28th, 2008

Estimados(as),

Voy compartir con ustedes un artículo magistral escrito por Mark Gilbert sobre los excesos que se producen en el mundo cuando existe mucha liquidez en el mercado. Es un texto bastante sarcástico, pero que retrata  bien un fenómeno muy conocido en los mercados financieros : las famosas “burbujas”.

Comentario de Mark Gilbert

Grantha , presidente de la firma de inversión de Boston Grantham, Mayo, Van Otterloo & Co., sugirió a comienzo de este año que el mundo presenciaba “la primera burbuja verdaderamente global”. Aquí hay otras cinco para que los inversionistas ponderen.

1. Clase turista, de negocios, primera y ahora, patinete

Los pasajeros aéreos acaudalados solían doblar a la izquierda en vez de la derecha cuando abordaban un avión. Durante algún tiempo, los pocos afortunados subían las escalerillas a la segunda cabina para sus bebidas alcohólicas gratuitas e ilimitadas, asientos que se convertían en camas completamente extendidas y reproductores personales de DVD.

En estos días, uno no es nadie si no tiene un pase VIP para la explanada de aviones privados en el aeropuerto, aunque de momento a uno le puede bastar tener una cuenta con a NetJets Inc. en vez de tener su propio Cessna Citation X, de US$20 millones. Las aeronaves privadas tienen su propio léxico; los integrantes del jet set hablan de “tomar el patinete” a sus villas y yates.

No es tan solo el Hombre de Fondo de Cobertura (Hedge Fund) y su “esposa trofeo” que exigen un espléndido aislamiento de los turistas de clase ganado mientras miran sus fresas bañadas en chocolate. Revolution Air, una compañía de fletes aéreos, transportará a más de 20 niños a su campamento de verano este mes, a alrededor de US$8.000 el viaje, informó el New York Post la semana pasada.

Uno sabe que hay una burbuja cuando la azafata está sirviendo Kool-Aid (bebida de niños) en vez de Cristal, y que los patinetes que los niños están usando en las vacaciones tienen alas y turbinas en lugar de matrículas de adorno y manubrios.

2. Vinagre versus champaña

Si Hirst (artista británico muy conocido) diseñara un escaparate de verduras, se vería como el de la sucursal recientemente inaugurada de Whole Foods Market Inc. en Kensington, una de las zonas para compras más elegantes de Londres. Analistas de JPMorgan Chase & Co. calculan que Kensington podría contribuir hasta 1,8 por ciento de las ventas totales de la cadena minorista de comidas. Whole Foods dijo el mes pasado que el ingreso de segundo trimestre fue de US$1.460 millones.

Es una catedral de comida dedicada  a productos orgánicos, naturales y localmente producidos. Un lunes por la tarde, el lugar estaba lleno de madres de siluetas cultivadas en gimnasios empujando cochecitos para bebé de marcas caras, batallando en los pasillos atiborrados de comida junto con jubilados ricos que arrastraban sus carritos de supermercado.

El producto que define la época entre las bananas orgánicas, el agua mineral orgánica y sopa de maíz es un vinagre balsámico de 60 años de antigüedad, Vecchia Dispensa, que cuesta casi US$200 para una botella triangular de 100 mililitros tapada con sellos de lacre rojo.

Uno sabe que hay una burbuja cuando una cadena de comercios estadounidenses que se ha sobredimensionado puede vender vinagre añejado a británicos a 32 veces el precio de la champaña Nicolas Feuillatte (champagne frances).

3. Gloria al Emperador Ho

Stanley Ho, el empresario de Hong Kong que hizo sus miles de millones con casinos en Macau, el mes pasado pagó 13,7 millones de dólares de Hong Kong (US$1,8 millones) por una silla, superando la estimación previa a la venta de Christie’s International de 12 millones de dólares de Hong Kong.

Era una silla bastante especial. El emperador Kangxi agració el trono de laca marrón con incrustaciones doradas cuando gobernó China entre 1662 y 1722. Aún así, Ho podría haberla comprado por apenas US$43.700 cuando se vendió en 1994.

Uno sabe que hay una burbuja cuando un magnate de las apuestas gasta unos millones de dólares para lustrar con su rabel el asiento de la realeza.

4. Cómo pudo vivir sin…

Usted trabaja en el departamento de mercadeo de Chrysler Group, la compañía automovilística estadounidense por la cual DaimlerChrysler AG pagó US$36.000 millones en 1998 y de la que ahora se deshace vendiéndola a la firma de capital riesgo Cerberus Capital Management LP. ¿Cómo planea tentar a los automovilistas a entregar US$26.145 por un nuevo Sebring convertible a la vez que impresiona a sus nuevos propietarios y mantiene su empleo mientras la compañía cambia de manos?

“Posavasos con calefacción”, dice el anuncio a doble página en la revista New Yorker. “Con un interruptor, esta función mantendrá la temperatura de su bebida caliente hasta los 140 grados Fahrenheit (60 grados). Puede también enfriarla a una temperatura refrescantemente helada de 35 grados Fahrenheit (1,6 grados)”.

Uno sabe que hay una burbuja cuando la más reciente innovación de ingeniería automovilística es un artefacto que mantiene su vaso de café Costa Rica Tarrazu de Starbucks Corp. Costa Rica Tarrazu lo suficientemente caliente como para garantizar quemaduras de tercer grado en el regazo cuando usted frena por ese niño que corre en la calle.

5. Inversiones de Gross que se lamen

Bill Gross, administrador del mayor fondo de bonos del mundo en Pacific Investment Management Co. en Newport Beach, estado de California, pagó alrededor de US$2,5 millones por una colección de sellos británicos de correos, comprando la mayor parte de ellas desde el 2000. Esta semana, el filatelista subastó su colección en Nueva York en US$9,1 millones.

“Es cuatro veces la ganancia”, dijo Gross sobre el precio. “Es mejor que el mercado de valores”. Si hubiera invertido los US$2,5 millones en un fondo que sigue al índice Standard & Poor’s 500 en el comienzo del 2000, ahora apenas habría recuperado la inversión, y hubiera caído a US$1,4 millones en octubre de 2002. En bonos, sus fondo Total Return Fund de US$104.000 millones tuvo un retorno anual promedio de

6,9 por ciento en el decenio pasado, según datos de Morningstar Inc.

Uno sabe que hay una burbuja cuando pequeños retratos que se lamen de la Reina Victoria son un mejor repositorio de valor que las acciones o bonos.

6. La burbuja en burbujas

La palabra “burbuja” ha aparecido en 94 titulares de Bloomberg News este año, frente a 40 en el mismo periodo del año previo y 85 en todo el 2005.

Uno sabe que hay una burbuja cuando hay una burbuja en el uso de la palabra “burbuja”.

El titular en inglés: `Champagne Cheaper Than Vinegar = Bubble:

(Mark Gilbert es columnista de Bloomberg News. Las opiniones que expresa aquí son propias).

Trump, Armani alimentan debate de “burbuja de Dubai”

Thursday, August 14th, 2008

Incluso en un horizonte de atiborrado de obras de construcción gigantes, el Burj Dubai se destaca.

En septiembre de 2007, superó el récord de 31 años del CN Tower en Toronto para convertirse en la estructura suspendida más alta del mundo. Cuando se complete en el 2008, la torre de Dubai será el edificio más alto en cada categoría y albergará uno de los primeros hoteles de Giorgio Armani.

Esta es la clase de obsesión de Dubai: tener lo más grande de esto, lo más grande de aquello, lo más ostentoso de aquella otra cosa. Los promotores inmobiliarios tienen diseños para el mayor centro comercial, el mayor parque temático, el primer hotel de lujo sumergido y un archipiélago artificial que se espera sea visible desde el espacio.

Dubai parece una amalgama única de Hong Kong, Riad y Las Vegas. Sin duda esta cualidad –gigantescos hoteles temáticos y un sinnúmero de sitios de construcción que emergen del desierto- – explican el interés de Donald Trump. La torre de 48 pisos de Trump Organization incluirá alrededor de 660 habitaciones de hotel y apartamentos de condominios.

De hecho, han estado hablando acerca de la implosión de los mercados inmobiliarios durante años, sin resultados. Según suben los precios del petróleo y Dubai, uno de los siete principados que componen los Emiratos Árabes Unidos, diversifica su economía, continúa confundiendo a los escépticos.

Todos tenemos un par de temas favoritos, causas o lentes retorcidos con los que contemplamos problemas complejos. Uno de los míos es la extraña correlación entre los proyectos edilicios más altos y las crisis financieras.

Ocurrió en Kuala Lumpur en 1997, Chicago en 1974, Nueva York en 1930 y en tiempos bíblicos en la Torre de Babel. Una coincidencia inusual quizás, y aun así la propensión de la humanidad al exceso arquitectónico ha sido una señal ominosa y fiel de crisis.

Los rascacielos que rompen récords pueden decir mucho tanto del orgullo y la riqueza como de la ambición y la tecnología. ¿Es Dubai un milagro de desarrollo? ¿O es el centro de una burbuja de activos árabe atada a los precios exorbitantes del petróleo? Al menos por el momento, parece ser lo primero.

El aumento de los precios del petróleo puede ser más secular que cíclico. Tan solo la demanda de China e India casi lo garantizan. Los funcionarios señalan que los ingresos por petróleo representan solo 6 por ciento de producto interno bruto de Dubai. Aun así, no está claro si sus sectores de la banca y del turismo compensarían un colapso del petróleo.

Afortunadamente para Dubai, es probable que los precios del petróleo se mantengan altos. Asimismo, buena parte de los ingresos petroleros se invierten en el país. La bonanza de Dubai no se financia con deuda de la misma manera en que ocurrió con las anteriores en Asia y Occidente; se financia con algo más cercano a una participación de capital, emisión de acciones.

Dubai está intensificando las gestiones para atraer más IPOs. El tamaño pequeño de la bolsa de Dubai explica porqué fluye tanto dinero a la propiedad. Dubai está procurando cambiar las cosas, entre ellas construyendo un mayor mercado de bonos.

En un mundo peligroso repleto de riesgos geopolíticos, Dubai podría considerarse una “Zona Verde” para la inversión en Oriente Medio. Atraer efectivo de inversores musulmanes es solo parte del impulso; la otra parte es atraer los mayores inversores institucionales de Nueva York, Londres y Tokio.

Para sostener la bonanza, Dubai necesita vencer al sistema y seguir diversificando su economía, por así decirlo; tiene que superar su maldición del rascacielos.

Opinión del gran periosdita : Mathew Pesek! Thxs! :D