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Tres preguntas antes de elegir un Fondo Mutuo

Escrito por Thales De Freitas el dia Lunes, Junio 30th, 2008

Elegir un fondo mutuo no es trivial. Hay muchos tipos, series y administradoras que uno se pierde con tantas opciones (Con Gaaper todo será más fácil!). Además, cada persona tiene necesidades y tolerancia al riesgo diferentes.

Por lo tanto, considere tres aspectos antes de elegir un fondo mutuo:

Liquidez:
¿Cómo puedo convertir mi aplicación en dinero?
Cuanto más fácil y rápido puedas convertir su dinero, más liquida es la aplicación. Si estás guardando dinero para una emergencia, es bueno elegir una aplicación liquida por si necesitaría su plata al día siguiente. Pero, si estas pensando en invertir en el largo plazo, no necesitas pensar mucho en la liquidez. En este caso, su gran preocupación debe ser el crecimiento potencial de la inversión.

Riesgo:

¿Cuál es el riesgo de mi inversión?
Invertir significa asumir algunos riesgos en cambio de un premio, que es la rentabilidad de sus inversiones. Para muchos, riesgo es perder cualquier cuantía de dinero y, en este caso, deben optar por inversiones extremadamente conservadoras. Están las personas que temen que sus inversiones no rentabilicen ni siquiera la inflación,  o sea, no acompañen el gradual aumento del costo de vida. En este caso, deben aplicar parte de sus recursos en inversiones de mayor riesgo. Sin embargo, el verdadero riesgo es dejar su plata en la cuenta corriente y perder valor con el tiempo.

Rentabilidad:
¿Qué espera recibir de su inversión?
Esto  es el retorno de la aplicación. Inversionistas conservadores prefieren retornos inferiores, pero a su vez seguros. Ya aquellos que quieren retornos superiores, deben destinar parte de sus recursos a fondos de renta fija internacional emergente o renta variable. Pero como la relación riesgo x rentabilidad no falla, hay probabilidades de retornos negativos en el corto y largo plazo.

That’s it! Corto, pero práctico!

Un abrazo,

Thales

P.S: En 4 horas y media comienza la beta de Gaaper.

El Secreto del Éxito de Robert Rubin

Escrito por Thales De Freitas el dia Viernes, Junio 20th, 2008

Robert Rubin, se graduó con una distinción cum laude en la licenciatura en Economía de Harvard College en 1960.Comenzó su carrera financiera como socio de la compañía Goldman, Sachs & Company en 1966, de la que cual se convirtió en socio colectivo en 1971.Se unió al gobierno de Clinton en 1993 y trabajó como septuagésimo Ministro de Hacienda de Estados Unidos.En 1999 ingresó a Citigroup como Citigroup director, presidente del comité ejecutivo y miembro de la oficina del presidente, y también trabaja como presidente de la junta de Local Initiatives Support Corporation (LISC), la organización de apoyo al desarrollo comunitario más importante de Estados Unido

Es un poco perturbador cómo muchos financistas importantes consideran su éxito el fruto de una gran idea que tuvieron en la juventud.

George Soros todavía sigue su teoría de mercados de auge y crisis. Warren Buffett tiene la idea de valor de Benjamin Gram (autor Intelligent Investor).Y ahora Robert Rubin, gracias a sus interesantísimas memorias, “In An Uncertain World”, siempre será vinculado a la toma de decisiones probabilística.

Claro, Rubin no ha amasado la fortuna de Buffett o Soros, pero su carrera financiera ha sido igualmente meritoria. Es difícil pensar en otra persona que haya ido de Wall Street a Washington y de vuelta con tanto efecto y tan pocas dificultades.

Y es difícil imaginar a alguien más que haya sobrevivido tan bien de un contacto tan íntimo tanto con Bill Clinton como con Sandy Weill (ex CEO Citigroup).

Y lo que es más, piensa que sabe por qué. “Lo que ha guiado mi carrera tanto en los negocios como en el Gobierno es mi opinión fundamental de que nada es comprobablemente seguro”, escribe.

“Un corolario de esta perspectiva es la toma de decisiones probabilística… desarrollé esta teoría intelectual en el ambiente escéptico de Harvard a fines de los cincuenta, en parte debido a un curso de un año que casi me llevó a obtener un grado en filosofía”.

Es bastante fácil ver lo que está intentando decir, y si no lo fuera, lo dice tantas veces, de tantas maneras distintas, que para el final del libro el lector quiere que el hombre esté seguro de algo… además del hecho de que no está seguro de nada.

Por ejemplo, en los sesenta, cuando Rubin trabajó en la mesa de arbitraje en Goldman, Sachs & Co., le pagaron para decidir si apostar a proyectos de fusiones. Digamos que la compañía X estaba ofreciendo acciones por un valor de $22 la acción por la compañía Y, que se cotizaba en $20. El joven Bob Rubin votó por ganar $2 por acción comprando acciones de la compañía Y y vendiendo acciones de la compañía X.

Sin embargo, las ganancias de arbitraje dependían de que el acuerdo fuera completado. Si el acuerdo fracasaba, las acciones de la compañía Y probablemente regresarían al precio que tenían antes de la oferta de, digamos, $15, dejando a Rubin con una pérdida de $5. (Supongamos, para facilitarnos la vida, que las acciones de la compañía Y se mantenían inalteradas).

Para tomar su decisión, Rubin asigna grados de probabilidad a que el acuerdo se forje. Decide, por ejemplo, que hay 90 por ciento de probabilidad de que la transacción sea completada.

Entonces calcula un “valor esperado” de su operación: la ganancia prevista menos la pérdida prevista. En este ejemplo, la ganancia prevista es de 90 por ciento de $2 por acción, o $1,80 por acción. La pérdida prevista es de 10 por ciento de $5, o 50 centavos. El valor previsto es, por lo tanto, un $1,30 positivo, así que Rubin hace la apuesta.

Todo esto está bien como teoría. El lector puede ver la forma en que la gran idea de Bob Rubin podría promover ciertos hábitos mentales que llevan a tomar buenas decisiones.

Con solo reconocer la incertidumbre — y la noción de probabilidades — la persona se vuelve más cuidadosa al tomar decisiones. El anhelo de la precisión obliga a quien toma decisiones a adquirir tanta información como pueda por adelantado, a calcular el grado de probabilidad.

El seguidor del sistema de Rubin desarrollaría el hábito agradable de negarse a tomar decisiones hasta que fuera preciso, lo que es un gran truco en la vida y en los negocios. Tal vez deje de evaluar sus decisiones por la forma en la que resultaron en lugar de cuán bien fueron tomadas. “El fracaso no necesariamente conlleva que una decisión haya sido equivocada”, escribe Rubin.

    Calculando lo Desconocido

Pero he aquí el problema, y el misterio del extraordinario éxito de Robert Rubin: ¿Cómo calcula uno las posibilidades de que ocurran sucesos que son sencillamente impredecibles?

Oyendo a Rubin hablar de su carrera, se pensaría que la mayoría de los problemas a los que se enfrentó se podían abordar como un contador de cartas desempeña su trabajo en un casino. Pero, ¿cómo sabe uno que hay 90 por ciento de probabilidad de que la compañía X adquiera la compañía Y?

Y si asignar grados de probabilidad suena difícil en una mesa de arbitraje, parece todavía más difícil cuando se aplica, digamos, a la cuestión de si debe prestársele a México $20.000 millones del dinero de los contribuyentes estadounidenses para evitar que incumpla el pago de su deuda. ¿Cómo decide la “probabilidad” de que los mercados piensen que $20.000 millones resolverán el problema?

Usando el “juicio”, dice Rubin. “Demonios”, dice cualquiera que intente aprender de él. Usar el “juicio” puede ser distinto que adivinar, pero el hecho de que sea necesario usar un término tan mal definido no es muy alentador para quien busque imitar el éxito de Rubin.

Lo que es verdad de George Soros y Warren Buffett también es verdad de Robert Rubin: la idea principal es menos importante que la personalidad del hombre que confía en ella. No importa lo que estos hombres digan sobre su éxito, su cualidad distintiva no es intelectual, sino psicológica.

Soros nació con un sexto sentido de predador, los instintos de un león que acecha a un antílope. El talento de Buffett es unir un encanto natural a una disciplina feroz. (¿Quién más habría tenido las agallas de abstenerse de invertir durante la burbuja de Internet?) Si uno quiere saber por qué Rubin está tan bien adaptado a la vida moderna, debe examinar su carácter, y una de las grandes virtudes de sus memorias es que dejan ver, algunas veces sin quererlo, muchas cosas sobre ese carácter.

Su cualidad distintiva, naturalmente, es la modestia.  Cuando la gente que lo conoce habla sobre Rubin, menciona su rara combinación de logros y humildad. Fue famoso en la Casa Blanca por permitir que otras personas se llevaran el crédito. Y compartir el crédito en un mundo de gente que lo ambiciona es una astuta herramienta gerencial.

No obstante, la modestia no es el secreto del éxito de Rubin. Es más un ingrediente que una receta. Lo que lo distingue es su inusual capacidad de negarse a participar en sus propias emociones. Siente todas las cosas que usted y yo sentimos, y luego evade la emoción. Enojo, resentimiento, felicidad, disgusto: en lugar de experimentarlos, Rubin prefiere verlos pasar, como en un desfile. El Dalai Lama no tiene nada que enseñarle a Robert Rubin.

En su libro, Rubin menciona muchas veces cuán desapegado se siente de su propio éxito. Les aconseja a los jóvenes que se le acercan no preocuparse tanto por avanzar. Nos dice que cuando era joven le gustaba la vida bohemia — era admirador de Henry Miller — y que incluso ahora podría cambiarlo todo y vivir en la Ribera Izquierda en París. Se pregunta cuánto importará algo que ocurra hoy dentro de cien años.

No sé hasta qué punto él cree en esto, pero se comporta como si lo creyera de corazón. Y el lector no puede evitar preguntarse: ¿Cuál es el precio de un desapego escéptico implacable? Todas las decisiones tienen un precio, incluso la de vivir la vida como si nada fuera seguro y nada importara mucho.

 

Bienvenido a la inversión orientada al “crecimiento de los dividendos”

Escrito por Thales De Freitas el dia Jueves, Junio 12th, 2008

En momentos de gran volatilidad invertir en acciones que tiene tradición de pagar buenos dividendos recobra su atractivo. 

Hace años leí un artículo muy interesante de Chet Currier sobre los fondos de dividendos. Chet fue un gran columnista que durante sus 37 años de carrera analizó con mucha propiedad al mercado financiero americano.

El solía decir: ¿Le interesan acciones valiosas, de compañías sólidas y largamente establecidas, que ofrecen pagar dividendos de 4,8 o 10 por ciento, o más?

Suena como una proposición quimérica, especialmente en estos tiempos escasos de altos rendimientos. Pero no, es una oferta real. El problema es que requiere invertir dinero a largo plazo y no ofrece garantías. Usted compra hoy, y le pagarán sustanciosos dividendos en el futuro, siempre y cuando todo vaya razonablemente bien en la economía y en los mercados financieros.

Bienvenido a la inversión orientada al “crecimiento de los dividendos”. No hay nada nuevo en esta forma de administrar el dinero. Aun más, nos lleva de vuelta a las nociones fundamentales.

Por estos día goza de renovada popularidad entre una generación de inversionistas marcados por la mala experiencia de fines de la década de 1990 y principios de la de 2000, cuando se buscaba ganar puramente por el aumento de precio de las acciones.

Algunos fondos ponen énfasis en el alto rendimiento actual, mientras que otros pueden enfocar la tasa de crecimiento de los dividendos. De cualquier forma, todos los fondos que invierten en acciones por el ingreso ofrecen la esperanza de crecientes rendimientos en el futuro.

Como evidencia, se puede ver el número en aumento de inversionistas que los ven como uno de los medios más prometedores que se les ofrece para conseguir altos ingresos en sus años de retiro. Para tener una idea de cómo funciona, veamos las acciones de Cencosud. Según datos de Bloomberg, su dividiendo actual anual es de cerca del 2,5 por ciento al reciente precio de la acción de $1.800. Ahora, 2,5 por  ciento pudiera parecer poco. Pero la compañía tiene la costumbre de subir regularmente este pago y el dividendo ha aumentado en los últimos cinco años.

La palabra clave aquí, como sin duda ya se ha dado cuenta, es “esperanza”. En el contrato no se promete nada relacionado con los dividendos, como ocurre con un bono y sus intereses. De lo único que puedo estar seguro es que el precio de las acciones se recuperará siempre mientras yo mantenga estos títulos, dándome un buen susto de vez en cuando.

Con un fondo mutuo puedo aprovechar esa valiosa herramienta para contener el riesgo que se llama diversificación. Pero aún con un fondo, por supuesto, sigo expuesto a los avatares de la economía, a los mercados pesimistas y demás.

Ese es el precio a pagar para aspirar a un rendimiento mejor más adelante, en vez de amarrarme a algo garantizado, como un bono del Central o un certificado de depósito de un banco. Estos días, hay que decirlo, puedo comprar pagarés del Central y otros instrumentos de formato protegido contra la inflación. Pero no es lo mismo, sin embargo, que la oportunidad de participar del crecimiento económico que traen los dividendos.                     

Sea lo que fuere lo que depare el futuro, el renovado interés en los dividendos es algo bueno y saludable. Por algún tiempo, la gente vio al hecho de invertir en acciones como un juego en el que el precio se  derivaba del mercado mismo, o de lo que alguien dijo sobre esos valores.

Esto es bastante alejado de lo que realmente aporta su valor a las acciones. Una acción representa una pequeña parte de propiedad que me da el derecho a participar de la valorización del precio y del potencial que tiene la compañía de ganar dinero. Los pagos de dividendo presentes y futuros son la forma en que yo participo de esas ganancias.

Un abrazo,

Thales

No deje para mañana lo que pueda invertir hoy

Escrito por Thales De Freitas el dia Martes, Junio 10th, 2008

Si la frase “smart money”- que literalmente significa “dinero inteligente” y se refiere a inversores que logran constantes beneficios en el mercado — puede aplicarse a alguien o a algo, es al Mensa Investment Club. Sus inversores, después de todo, pertenecen a una sociedad de elite cuyos miembros tienen un cociente intelectual en el nivel del 2 por ciento más alto.

Entonces, ¿por qué los genios obtuvieron rendimientos promedio anuales de solo 2,5 por ciento sobre su cartera en un período de 15 años, cuando el Standard & Poor’s 500 Index acumuló un promedio de 15,3 por ciento?  

El es claro: cuando se trata de invertir, la gente simplemente metódica suele retirarse temprano, mientras que las mentes brillantes en fondos de cobertura como Long-Term Capital Management LP se estrellan y se queman. A veces, es mejor ser tortuga que liebre.

El camino a la independencia financiera está señalizado con adagios, es decir: empiece joven, primero recompénsese a sí mismo, invierta regularmente y no dilapide su duramente ganado dinero en autos nuevos y café gourmet a US$4 la taza.  

El cambio cuenta. Si un joven de 25 años recorta sus gastos US$11 por día, tiene US$4.000 al año para volcar a su cuenta de retiro. Suponiendo un rendimiento anual promedio de 8 por ciento, la inversión valdrá US$1.119.124, libre de impuestos, cuando el joven llegue a los 65 años. 

Para hacer crecer su dinero lo mejor sería buscar alternativas de inversión como por ejemplo acciones, bonos, o fondos mutuos, que con el tiempo generalmente ofrecen un mayor rendimiento.

Por ejemplo, si invierte US$1.000 en un certificado de depósito (CD) que pague un cinco por ciento de interés, en cinco años podría acumular US$1.250. Si esos mismos US$1.000 dólares los invierte en acciones, en cinco años podría tener S$1.645 ya que históricamente el rendimiento promedio anual de los mercados bursátiles ha sido de un 10 por ciento. La diferencia estriba en el llamado interés compuesto, es decir, el interés que va ganando sobre los US$1.000 se sigue reinvirtiendo.

Como dice Eguizábal, cuando se invierte en los mercados bursátiles el tiempo es su mejor aliado. Debe hacerlo a largo plazo con dinero que no necesite por lo menos en tres años. Entre más tiempo pase, más aumentarán las posibilidades de obtener un mayor rendimiento.    

Hay que tener presente que invertir siempre conlleva riesgos, por lo que una palabra clave es diversificación: seleccionar diferentes instrumentos financieros para equilibrar los niveles de riesgo. Otra manera e disminuir el riesgo es formar clubes de inversión con sus familiares, amigos, etc. Un club de inversión permite diluir el capital en distintas acciones, además de incentivar el intercambio de opiniones y aprendizaje del grupo!

Pero lo más importante es no dejar para mañana lo que pueda invertir hoy. Y Gaaper te ayudará en este sentido!

Un abrazo

Herramientas matemáticas simples para inversionistas de largo plazo

Escrito por Jaime el dia Miércoles, Junio 4th, 2008

Para quienes utilizan la estrategia Buy & Hold (Comprar y mantener la acción por un determinado tiempo), necesitan evaluar si la inversión empresarial tiene sentido o no a un precio dado.

  • I) Determinar si se pueden predecir los beneficios

Es el test más básico que puede realizar y corresponde a la comparación de beneficios por acción declarados en los últimos años. Debemos hacernos las siguientes preguntas: ¿Son coherente o incoherentes?, ¿tienen una tendencia al alza, o suben y bajan?. Comparemos dos empresas:

Empresa I Empresa II
  Año Beneficio por acción Año Beneficio por acción (US$)
1995 1.07 1995 1.57
1996 1.16 1996 0.16
1997 1.28 1997 0.28
1998 1.42 1998 0.42
1999 1.64 1999 -0.23
2000 1.60 2000 0.60
2001 1.90 2001 1.90
2001 2.39 2001 2.39
2003 2.43 2003 -0.43
2004 2.69 2004 0.69

Lo primero que podemos ver es que la empresa I tiene beneficios más predecibles, constantes, fuertes y crecientes que la empresa II. Además la falta de beneficios fuertes indica que seria imposible predecir los beneficios futuros de la empresa II con un cierto grado de seguridad.

  • II) Determinar la tasa de rentabilidad inicial

 Este cálculo nos dice la tasa de rentabilidad inicial que se puede esperar a un precio dado

Suponga que una acción se cotiza a 3,8 dólares la acción, con unos beneficios estimados para el año de 0.46 dólares por acción. Esto significa que si usted paga 3,8 dólares por una acción puede calcular la tasa de rentabilidad inicial como:

El precio que se paga determina a tasa de rentabilidad. Cuanto mayor sea el precio menor será la tasa. Cuanto menor sea el precio, mayor será la tasa de rentabilidad  

  • III) Determinar la tasa de crecimiento de los beneficios por acción

Para hacer crecer los beneficios la empresa debe emplear sus beneficios no distribuidos de forma que generen más beneficios por acción. Este incremento en el largo plazo aumentara el valor de mercado del precio de la acción.

Para comprobar la capacidad de una empresa de incrementar la cifra de beneficios por acción es encontrar las tasas compuestas anuales de crecimiento de los beneficios de la empresa durante los últimos 5 o 10 años. Estas mostraran la tasa compuesta anual de crecimiento de lo beneficios a largo y corto plazo, de esta manera podemos determinar la dirección  de la empresa en el corto plazo esta acorde con el largo plazo

Empresa XXX
  Año Beneficio por acción (US$)
1995 2.38
1996 2.36
1997 2.21
1998 2.40
1999 2.00
2000 3.02
2001 3.56
2001 3.40
2003 4.65
2004 5.12
2005 5.14

Para el cálculo considere el primer año como el valor actual, en este caso los beneficios de 2.38 dólares de 1995. Utilice entonces los beneficios de 5.14 como valor futuro. El número de años es 10. Introduzca estos valores en su calculadora financiera y obtendrá la tasa compuesta anual de crecimiento durante los diez años que del 8%.

Si no tiene calculadora financiera utilice la siguiente formula:

 

Luego solo despeje X y obtendrá un 8%

Ahora debemos hacer lo mismo para el periodo comprendido entre el año 2000 y el 2005 usando como valor actual los 3.02 dólares y como valor futuro los 5.14 dólares. El número de años es 5. Utilizando la calculadora financiera o la formula anterior  encontrara que la tasa compuesta anual de estos 5 años corresponde a 11,2%.

Con esto podemos ver que la empresa ha gozado de una mayor tasa de crecimiento de los beneficios los últimos 5 años y que esta tasa se expandiría porque los beneficios por acción de la empresa estaban creciendo a una tasa compuesta anual de entre 8% y 11,2%.