Puede que pase un tiempo antes de que Wall Street acepte que no le van a pagar.
Por el momento, mientras sus largos dedos acarician el nuevo botín de los contribuyentes, las firmas parecen creer que aún pueden engañar a la opinión pública y convencerla de que el dinero de los sobresueldos no es dinero de los contribuyentes.
“Respondimos de forma apropiada al pedido del fiscal general de información sobre los fondos para sobresueldos de 2008”, dijo hace poco a Bloomberg News una portavoz de Citigroup Inc., “y confirmamos que no vamos a usar fondos TARP para remuneraciones”. (TARP son las siglas en inglés del Programa de Rescate de Activos en Problemas de Estados Unidos). Pero, como dijo el informe de Bloomberg, la portavoz “se negó a abundar en el asunto”.
¡Cómo iba a hacerlo! Si la portavoz de Citigroup hubiera dado detalles, habría tenido que decir algo de este tenor: “Todavía estamos tratando de establecer cómo los US$25.000 millones de dinero de los contribuyentes que ya tomamos no tienen relación alguna con los US$26.000 millones que planeamos entregar a nuestros empleados mejor pagados en 2008 (¡un 4 por ciento más que en 2007!). Pero es un problema complicado, ya que, pensándolo bien, todo es el mismo dinero”.
Felizmente, a la opinión pública ya no se la puede confundir con esa palabrería. Además, en el momento en que la firma aceptó dinero de los contribuyentes, uno perdió el control de la máquina de ganar dinero.
Por ultimo, los operadores deberían repensar la formula trabajo x ocio. Pues si antes el problema era ganar la mayor cantidad de dinero posible sin quedarse sin esposa. El nuevo problema es tomarse la mayor cantidad posible de tiempo libre sin quedarse sin empleo.

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