Las acciones, los bonos y las monedas de los mercados emergentes se han desplomado según la crisis que empezó con las hipotecas en Estados Unidos el año pasado empuja la economía mundial hacia una recesión y reduce la demanda de las materias primas que aportan el grueso de la renta de los países en vías de desarrollo.
El peso mexicano, que ha perdido casi un tercio de su valor desde agosto, bajó hoy un 3 por ciento a un mínimo histórico frente al dólar estadounidense. El real brasileño cayó más de un 5 por ciento por tercer día cuando los precios de las materias primas descendieron a sus niveles más bajos en cuatro años. Y el peso chileno sigue por la misma senda.
El costo de los préstamos a los países en vías de desarrollo se disparó a lo máximo en seis años al sumarse Bielorrusia a los Gobiernos que piden ayuda al Fondo Monetario Internacional debido a la crisis crediticia y amenazar Standard & Poor’s con bajar la calificación a la deuda pública de Rusia.
El rendimiento adicional que los inversionistas exigen para comprar bonos soberanos de mercados emergentes en vez de deuda del Tesoro de Estados Unidos subió 62 puntos básicos a 8,64 puntos porcentuales, el diferencial más elevado desde noviembre del 2002, según el índice EMBI+ de JPMorgan Chase & Co. El costo anual de proteger bonos de Rusia contra un impago se disparó a un 10,5 por ciento de la deuda asegurada, desde un 9,5 por ciento ayer, según los precios de CMA Datavision en materia de permutas de riesgo crediticio.
Ahora no hay refugio seguro en el mundo fuera de un Gobierno estadounidense profundamente endeudado. Los acontecimientos de los últimos días son prueba categórica de la globalización de la crisis crediticia y sus problemas subsiguientes.
La antigua república soviética de Bielorrusia se sumó a Islandia, Pakistán, Hungría y Ucrania en solicitar préstamos urgentes por una cantidad mínima de US$20.000 millones en conjunto porque la crisis constriñe la capacidad de los países para pagar sus deudas. Rusia ha destinado hasta un 15 por ciento de su producto interno bruto a ayudar a los bancos, incluso el banco de fomento Vnesheconombank.
En Argentina, legisladores de la oposición están tratando de impedir que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner nacionalice los fondos de pensiones privados, en tanto el Gobierno pugna por evitar su segunda suspensión de pagos en una década.
Todo indica que hoy será un día negro para los mercados financieros. Hay pánico y no me extrañaría que los gobiernos decidieran cerrar los mercados por algunas semanas. Esa seria una solución drástica, pero la razón se ha ido del mercado. Las personas buscan liquidez, mismo que eso signifique asumir pérdidas superiores a un 40 por ciento.
Mucho cuidado en estos momentos, la tormenta está en pleno desarrollo.

