Banqueros aprenderán a ser empleados de Gobierno

Publicado por Thales De Freitas el dia Thursday, October 16th, 2008

A continuación, un artículo de uno de mis columnistas predilectos: Matthew Lynn

Matthew con su toque sarcástico analiza la nueva realidad de aquellos bancos que recibieron recursos estatales. Habrá muchos cambios positivos, principalmente en lo que ser refiere a la reducción de costos y austeridad crediticia. Pero, son dos culturas muy diferentes y este proceso de adaptación puede resultar costoso y poco eficiente.

Sin embargo, después de recobrar la confianza en el sistema financiero, los gobiernos debieran vender sus participaciones en el mercado y hasta pueden ganar plata en estas operaciones. No será una tarea fácil, pero sin duda fue una decisión acertada de los gobiernos.

Comentario de Matthew Lynn

En lo que parece la fase final de la crisis del crédito, una cosa ha quedado en claro: muchos de los mayores bancos del mundo serán controlados por el Estado.

Gran Bretaña es la más adelantada en este sentido. Esta semana Royal Bank of Scotland Group Plc y HBOS Plc cedieron el control mayoritario al Gobierno a cambio de apoyo financiero. El Estado ya está planteando exigencias. Tendrá el derecho de estar representado en el consejo de administración, de fijar dividendos y de determinar la paga de los ejecutivos.

Otros países podrían hacer lo mismo. Alemania lanzó su propio paquete de rescate, y la canciller Angela Merkel ha dicho que la manera en que los banqueros se pagan a sí mismos tendrá que cambiar. Incluso el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Henry Paulson, ha prometido que el Gobierno adquirirá una participación directa en bancos como Citigroup Inc. y Goldman Sachs Group Inc.

Los banqueros están por convertirse en empleados gubernamentales. Para ello necesitarán pasar por un importante cambio cultural. En un segundo, la banca tendrá que pasar de ser un sector rudo, emprendedor y dinámico a uno gris, seguro y conservador.

Para que eso ocurra, sus cerebros tendrán que cambiar. Todo lo que una generación de banqueros está acostumbrada a esperar será olvidado, y se escribirán nuevas reglas.

Las primeras medidas serán cosméticas. Desaparecerá la cultura del trabajo y la diversión constantes. En su lugar las jornadas laborales serán de nueve a cinco, con un descanso para tomar el té. Las reuniones serán sacrosantas y las actas, indispensables. El funcionario de vigilancia contra la discriminación sexual ya no será una figura para divertirse, sino la persona más poderosa en la oficina. Con respecto a llevar a los clientes a clubes de “striptease”, ni lo piensen.

Fuera de broma, los bancos que acepten dinero del Gobierno tendrán que hacer cambios reales para justificar su existencia. He aquí cuatro lugares por los que podrían empezar.

Uno: los sobresueldos. No se deben reducir, ni pagarlos en acciones ni aumentar la transparencia, simplemente hay que eliminarlos. El responsable ejecutivo saliente de Royal Bank of Scotland, Fred Goodwin, aumentó su paga a más de 4 millones de libras (US$7 millones) el año pasado aunque el banco marchaba mal.
Sin duda muchos de sus operadores recibían una paga igual de buena.

Cuando uno trabaja para una empresa gubernamental de servicios, sin riesgo de que quiebre, no puede esperar ganar más que un sueldo normal de clase media. Espere ganar lo que cobraría trabajando para un departamento de un gobierno local. El público no tolerará nada más. En el futuro los banqueros tendrán que aprender a vivir con una quinta parte de lo que están acostumbrados.

Dos: es necesario promover los préstamos responsables.
Entregar dinero para fusiones grandes o a empresas de capital riesgo ya no es aceptable, especialmente si esas empresas empiezan a cerrar tiendas o fábricas. La minorista británica de cocinas y baños MFI Retail Ltd. casi quiebra siendo propiedad de la firma de compra de participaciones mayoritarias Merchant Equity Partners, y hubo que vendérsela a sus gerentes.

Dejar que las compañías acumulen tanta deuda que corran el riesgo de quebrar ya no será una opción. Sobre cada acuerdo, los banqueros tendrán que formularse una sencilla pregunta: `¿Nos placería que esto se debatiera en el Parlamento o el Congreso?’ Si no, no lo hagan.

Tres: es preciso promover el ahorro. Los bancos han estado repartiendo hipotecas y tarjetas de crédito como si fueran confeti. En el Reino Unido, la tasa de ahorro cayó a un mísero 1,1 por ciento en el último trimestre, según la Oficina Nacional de Estadísticas. En virtud de que bastantes personas ahorran más del
1 por ciento de sus ingresos, muchos deben de gastar más de lo que ganan cada año.

Los bancos ya no pueden desentenderse de su responsabilidad en este asunto. Por cada prestatario irresponsable, hay un prestamista igual de irresponsable. Si a los bares se les puede pedir que no sirvan bebidas a los alcohólicos, a los bancos se les puede pedir que no den tarjetas de crédito a los adictos a las compras. Tienen que dejar de enviar nuevas ofertas de tarjetas de crédito junto con los estados de cuenta de los clientes. Y deben examinar a los prestatarios con más cuidado, preguntarles por qué quieren el dinero y cómo planean pagarlo.

Finalmente, los banqueros deben aprender a parecer humildes. Se acabaron los días de pavonearse como si fueran los dueños del universo. Por ejemplo, Royal Bank of Scotland gastó 350 millones de libras en una nueva oficina cerca del aeropuerto de Edimburgo. Una de las primeras tareas debería ser poner eso en venta.

De ahora en adelante los bancos pueden olvidarse de los grandes rascacielos de vidrio y acero. Deben mudarse a oficinas aburridas y viejas en zonas menos caras de las ciudades. Tampoco deben patrocinar festivales de ópera ni repartir entradas para el torneo de tenis de Wimbledon o las carreras de Fórmula Uno. Todo lo que hagan debe parecer lo más sobrio posible.

Una generación de banqueros ha crecido con una cultura de extravagancia y exceso. Será difícil ajustarse a las costumbres modestas de los empleados gubernamentales. Para algunos, quizá imposible. ¡Mala suerte! Es un nuevo mundo, y se acostumbrarán a él.

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One Response to “Banqueros aprenderán a ser empleados de Gobierno”

  1. FitoNitroso — 16 October 2008 @ 12:58 pm

    Ahora que los bancos se “Estatizaron” a la fuerza de los bancarios y a la fuerza del estado (Chavez ahora tiene excusas para apropiarase del Banco de Venezuela sin criticas morales)…

    Tendremos tanta eficiencia estatal en el sector “Mixto a la fuerza”

    me hago la preguna al respecto, y me pregunto si el estado chileno podria intervenir un banco de la forma que lo han hecho los AngloSajones.

    En Chile el Estado tiene prohibido participar en la Actividad economica de libre mercado .. SALVO LOS CASOS ESTABLECIDOS POR LEY… es decir.. BancoEstado, Correos, Enap, EFE, Metro, etc, etc..

    Por ende, la unica forma de que el Estado Chileno hiciera eso, sería por intermedio del Banco Estado..

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