Mis amigos suelen preguntarme cuándo deberían empezar a invertir en el mercado de valores, y mis clientes efectivos, cuándo deberían comprar más acciones. En ambos casos acostumbro dar unas respuestas larguísimas, que se pueden resumir en estas dos palabras: No sé.
A mi modo de ver, siempre tiene sentido tener algún dinero en el mercado de valores. Si bien no se pueden predecir las mudanzas del mercado de un año al otro, es razonablemente seguro que a la larga el rumbo es para arriba.
¿Qué pasará en el mercado de valores en los 12 próximos meses?
He ahí una pregunta enteramente distinta. Y es mucho más difícil usar las estadísticas para dar una respuesta juiciosa. En los 15 últimos años, la mejor rentabilidad total en Estados Unidos fue un alza de 37,1 por ciento (en 1995). La peor es lo que vivimos en este instante: un 39,90 por ciento de baja. Hay una variabilidad inmensa en los resultados de un solo año, y nadie acierta a predecirlos certeramente con frecuencia. Siempre puedo formular una suposición sobre lo que ocurrirá en el mercado, y no pasa nunca de ser eso, una suposición.
El miedo a perder dinero no es la única emoción que aflige a las personas cuando invierten con la esperanza de que suban los precios de los activos. Otro gran cuco es el impulso a refugiarse en la manada.
La psicología de la muchedumbre impera a menudo en las decisiones sobre todo tipo de inversiones. Es bueno escuchar a los demás, principalmente aquellos inversionistas experimentados, pero siempre recomiendo hacer tus propios análisis. No es una decisión fácil: sobrevivir y afrontar la fría tundra a solas. Evitar la locura de las masas puede requerir más valentía de lo que suele reconocerse. Sea en un movimiento alcista o en el mercado a la baja como ahora.
Esto requiere cierto conocimiento y destreza, sea de los inversionistas mismos o de intermediarios tales como corredores contratados para ese fin. Para ir adquiriendo esa destreza uno mismo, una sugerencia: “Todos menos los inversionistas más atareados debían administrar al menos una porción de su propia cartera, para que se vayan familiarizando con el negocio de la inversión, aprendiendo así lo que un gestor de fondos mutuos o un asesor pueden hacer y lo que no”. Ahí sí, el conocimiento que da la experiencia. Puede que sea útil para evitar que la manada lo aplaste a uno.
Hoy son tiempos excepcionalmente difíciles y siempre existe la posibilidad de que lo barato quede aún más barato. Sin embargo, las acciones de Alemania, Estados Unidos y Japón están con la relación precio/utilidad más bajas en décadas. Apenas en el mes de octubre, las acciones del mundo perdieron lo equivalente a $12 trillones de dólares. Apenas el mercado americano bajó un 20% en este mes. Los mercados emergentes también han sufrido bastnte, algunos más y otros menos. Brasil antes del alza de 12 .45 por ciento de hoy, llevaba acumulado un 60 por ciento de baja en el año.
En vez de estar analizando las condiciones del mercado en busca del momento perfecto para invertir, yo sugiero a las personas que establezcan una cartera de distintos tipos de activos y que la mantengan por buen tiempo. Un ejemplo sería 60 por ciento en acciones, 30 por ciento en bonos y 10 por ciento de efectivo.
Si usted reexamina su cartera como una vez por año, habrá de poner más dinero en el mercado de valores cuando este haya bajado y de sacar algunas ganancias cuando haya subido. No es un sistema infalible ni mucho menos, pero es sensato y, en mi opinión, más productivo que tratar de predecir el rumbo del mercado.

Suerte a todos! ( A mi también, pues I getting back in the game today)