Los viejos y venerables bancos de inversión se están convirtiendo en tema de los libros de historia.
Lehman Brothers Holdings Inc. se declaró en quiebra. Merrill Lynch & Co. será comprada por Bank of Ameria Corp. a un precio de descuento. Bear Stearns Cos. fue rescatada por JPMorgan Chase & Co. En Europa, UBS AG va de una crisis a la siguiente, mientras que Commerzbank AG podría acabar cerrando la división Dresdner Kleinwort que adquirió como parte de la compra de Dresdner Bank AG.
Tras la carnicería financiera del último año ha quedado en claro que la banca de inversión tendrá que cambiar de raíz. Los días del dinero fácil ya terminaron. El sector necesitará reformarse de pies a cabeza.
A partir de ahora los bancos de inversión deben acostumbrarse a lo que los trabajadores de otros sectores han soportado desde hace diez años o más: vivir con un presupuesto reducido y recortes constantes de costes.
Habrá banca de inversión cuando la crisis del crédito ya haya pasado. Siempre será necesario mover capital alrededor del mundo, y eso es lo que los bancos hacen. No obstante, la cultura del exceso tendrá que desaparecer. Y el primer banco que se dé cuenta de ello, y lo haga funcionar, será el ganador.
En los últimos diez años, la banca de inversión ha vivido dentro de una burbuja de extravagancia.
Se pagaban sobresueldos masivos, independientemente del mérito. Se alquilaban los inmuebles más elegantes. Todo el mundo viajaba en primera clase. Las cuentas de gastos para clientes eran excesivas. Se utilizaban agencias de contratación para cubrir hasta los puestos de rutina. A los contratados en prácticas les pagaban más que a los ejecutivos de nivel medio en otros sectores. Incluso las secretarias cobraban dos o tres veces el promedio del mercado para puestos comparables.
Una viñeta de lo que ahora parece una era distante ilustra este punto. En 2001 Credit Suisse Group AG les pidió a sus empleados limitar las cuentas de cenas a solo US$10.000 para celebrar contratos. Quizá nadie se percató de que esa cantidad es muy superior a lo que algunas personas ganan en varios meses. Ciertamente sugiere una organización en la que el control de costes no figuraba en la agenda. Cualquier persona familiarizada con la manera en que operan los mercados financieros podría citar una docena de ejemplos similares.
Ya hay señales de cambio. El mes pasado Citigroup Inc. les dijo a sus empleados que las fotocopias a color estaban prohibidas excepto para las presentaciones a clientes. El uso de Blackberry será revisado. Quizá pronto empezarán a apagar las luces antes de irse de la oficina.
Otros bancos están haciendo lo mismo discretamente. Deutsche Bank AG redujo el uso de taxis, informó el diario The Independent en abril. Antes de que Merrill Lynch & Co. fuera comprada, dijo que restringiría el uso de aviones privados, informó el Financial Times en julio.
No solo reducen la cuenta de taxis, o ponen un candado en la papelería. Estudian cada tarea y se preguntan si puede hacerse por menos dinero, o eliminarla por completo. Bajan los costes de empleo y afinan los contratos para asegurarse de que la empresa obtenga un valor máximo por su dinero. Y no gastan más en sus instalaciones de lo que es necesario para que la empresa sobreviva.
No será fácil para los bancos de inversión hacer esto. Los ejecutivos a cargo piensan que el coste de hacer negocios es tan importante como el proveedor de las flores para el recibidor. Cuando entraba mucho dinero fácil al sector, no necesitaban pensar de otra manera. Gastar es más fácil que ahorrar, y también es más divertido.
Ahora parece que los mercados financieros serán duros en el futuro previsible. Una vez que se haya asentado el polvo, seguirá existiendo la banca de inversión, pero tendrá que ser tan ligera como una empresa automovilística o una cadena de supermercados. Es tiempo de que despierten a la realidad.

El titular en inglés:
`Investment Banks Should Be More Like Supermarkets: Matthew Lynn’
(Matthew Lynn es columnista de Bloomberg News. Las opiniones que aquí expresa son propias).
Tags: Bancos Inversion, bolsas, Citigroup, Crisis, Deutsche Bank, Dresdner, JP Morgan, Lehman Brothers, UBS, Wall Street

FitoNitroso — 17 September 2008 @ 10:36 am
En Chile hace rato que son “Austeros” los bancos..
preguntenle a los empleados bancarios la rotacion, la subcontratacion y los abusos que hay al personal y al “efecto maximizador”
Cony — 22 September 2008 @ 11:30 am
¿Qué piensan de que ahora JPMorgan y Goldman Sachs se conviertan en bancos comerciales? Aunque la columna dice que los bancos de inversión van a seguir existiendo, ahora mismo en EE.UU. ya no queda ninguno formalmente hablando…
van a ser las inversiones una función más de los bancos normales? Qué queda para el resto del mundo?
Thales De Freitas — 23 September 2008 @ 05:22 am
Hola Cony,
Buena pregunta:
En realidad cuando Goldman Sachs Group Inc. y Morgan Stanley llegaron a la conclusión de que no hay futuro en seguir siendo bancos de inversión ahora que los inversores han determinado que el modelo está roto. La banca de depósitos es la reina ahora y, al parecer, es la única forma de tener una masa crítica significativa para ganar dinero.
El trading todavía es una actividad muy rentable para los bancos, pero después de esta crisis la supervisión y reglamentación sobre las instituciones financieras aumentará significativamente Los márgenes de garantía aumentarán, las transacciones en el mercado OTC (over the counter o fuera de la bolsa) deberían disminuir y las agencias de riesgo podrían estar con sus días contados o, por lo menos, contentarse con una actuación más discreta.